Nieta 126: "Lo mejor que te puede pasar es sacarte la duda y encontrarte con la verdad"

Nacionales 06 de diciembre Por
Adriana es hija de Violeta Graciela Ortolani y de Edgardo Garnier, ambos secuestrados y desaparecidos durante la dictadura militar. Cuando era bebé fue entregada a otra familia que la crió. Este lunes recuperó su identidad gracias a la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo y a la búsqueda que ella misma encaró.
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Nieta 126 - Entrevistada por el Informativo FARCO, la nieta 126 alentó a quiénes tienen dudas sobre su identidad a buscar la verdad. Entrevistada por el Informativo FARCO, la nieta 126 alentó a quiénes tienen dudas sobre su identidad a buscar la verdad.

Adriana es hija de Violeta Graciela Ortolani y de Edgardo Garnier, ambos secuestrados y desaparecidos durante la dictadura militar. Cuando era bebé fue entregada a otra familia que la crió. Este lunes recuperó su identidad gracias a la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo y a la búsqueda que ella misma encaró.

En diálogo con el Informativo FARCO, Adriana Cosentino, invitó a las personas que tienen dudas sobre su identidad a que se acerquen a Abuelas y se hagan los estudios genéticos.“Lo mejor que te puede pasar es sacarte la duda y encontrarte con la verdad, por más grande o pequeña que sea. Cuando me hice los estudios por primera vez me dio negativo, entonces era muy difícil seguir buscando, pero por lo menos sabía un poquito más que antes, porque antes lo que creía era una mentira”, recalcó. 
La madre de crianza de Adriana quedó estéril luego de un embarazo que no llegó a término, y le provocó una infección en el útero que tuvieron que extirparle. Adriana llegó a esa familia, a través de un  familiar de una vecina, que era comisario y entregaba bebés de forma “exprés”.

Ella supo eso luego del fallecimiento de sus padres, porque se lo contó su familia de crianza, con quién mantiene una excelente relación. “Mi mamá y mi papá habían estado 12 años en la lista para adoptar legalmente. En la desesperación aceptaron, además en ese tiempo era habitual hacer eso ante la dificultad de la adopción legal. No es que esté bien lo que hicieron, pero no es lo mismo a que te arranquen de una familia de jóvenes que están detenidos clandestinamente”, relató.

Adriana está convencida de la intención de sus padres: “El deseo de ellos era tener un hijo y además creían que estaban haciendo algo bueno al darme el hogar que yo necesitaba. Ni bien fallecieron mis padres, empecé a preguntar y ellos quisieron decírmelo, porque después de la llegada de la democracia empezaron a sospechar que podía ser hija de desaparecidos por la fecha”



Adriana explicó también la frase que lanzó al cierre de la conferencia de ayer: “En mi caso, el odio no pudo vencer al amor. A pesar de todo el dolor y sufrimiento que causaron a esa familia que me ha estado buscando y esperando, haberme recuperado les sirve para ir sanando un poco esas heridas. Yo como persona recupero la verdad y mi historia también.”



Gabriel Barrios

Periodista especializado en comunicación radiofónica, Productor. Director de G Medios y Radio G.

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